De Egipto me habían hablado maravillas. El ser capaz de contemplar templos antiquísimos, algunos de más de 5.000 años de antigüedad, es algo que me cuesta procesar. ¿No es increíble pensar que, a pesar de los elementos, guerras y saqueos siguen estando allí? Es algo que te hace sentir muy pequeña y afortunada a la vez. Tenía muchas, muchísimas ganas…